Decorar un mueble con papel aluminio

Mueble con papel aluminio. Descubre cómo renovar tus muebles con papel aluminio.

El plateado es uno de esos colores que aporta elegancia a cualquier lugar en que se lo emplee y esto también se aplica l mobiliario. Un mueble metalizado adquiere jerarquía y destaca en cualquier ambiente, especialmente si sabes combinarlo con las piezas, colores y texturas apropiados.

Aunque pueda parecerte imposible acceder a uno de estos sofisticados muebles, es más sencillo de lo que te imaginas, solo necesitas unos cuantos rollos de papel aluminio, ingenio y un mueble viejo, para dar a tu hogar un toque de glamour con una mínima inversión.

Elige el mueble que prefieras, una mesa de living, una cajonera, una mesita de noche, cualquier mueble puede revestirse con este material tan versátil. Si eliges un mueble con molduras, deberás ser más cuidadoso en el revestimiento y para que los detalles no se pierdan, puedes retocarlos con pintura negra o betún de Judea, de modo que destaquen.

Materiales para cubrir un mueble con papel aluminio

  • papel aluminio
  • cola de carpintero
  • barniz acrílico incoloro
  • pincel
  • paño limpio

Lo primero que debes hacer es limpiar y lijar muy bien tu mueble. Si tiene imperfecciones o roturas, las puedes cubrir con masilla para madera. Retira el polvillo con un paño húmedo y deja secar bien.

Cubre una parte del mueble con la cola de carpintero y luego presenta la hoja de papel aluminio sin arrugarla. Pega lentamente el papel sobre el mueble, con ayuda de tus manos. Hazlo bien suave para no romper el papel. Cubre de este modo todo el mueble y deja secar al menos dos horas.

Con un paño húmedo limpia los restos de cola de la superficie del mueble. Verifica que la superficie ha quedado perfectamente cubierta y luego aplica el barniz acrílico para proteger el revestimiento. Si deseas un acabado más brillante, puedes aplicar una segunda capa de barniz.

Decoración de tu hogar en estilo Wabi-Sabi

Estilo Wabi-Sabi. Conoce el estilo decorativo wabi-Sabi.

Rusticidad, simpleza y naturaleza son las tres premisas del estilo Wabi-Sabi, un estilo decorativo nacido en Japón. Inspirado en el estilo de vida japonés, y caracterizado por el minimalismo, los acabados rústicos y la presencia dominante de la madera.

Los espacios se conforman a semejanza de las casas japonesas antiguas e incluyen accesorios fabricados con materiales naturales, como cuencos y figuras de madera, arreglos florales y muebles confeccionados con tablas sin tratamiento. Es un estilo decorativo que nos transporta a una forma de vida más apacible y lenta, alejada del consumismo y las modas.

Para lograr ambientes un poco más acogedores y acordes con la vida moderna, puedes combinar este estilo con otros más contemporáneos como el estilo nórdico.

Un dormitorio típico Wabi-Sabi incluye una futón ubicado sobre un tatami de madera natural y rodeada por objetos decorativos étnicos, componiendo un conjunto equilibrado y relajado que favorezca el descanso.
La sala se despoja de todo objeto superfluo para tomar su mínima expresión, incluyendo apenas una pequeña mesa, un sofá y algún accesorio, aunque admite algún objeto decorativo si lo considera relevante para el conjunto.

En la cocina puede emplearse la piedra sustituyendo a materiales más clásicos en este ambiente. Una isla de granito combina perfectamente con un fregadero en cemento rústico imitación piedra, que contrastan con la blancura de las paredes lisas donde se han empotrado los electrodomésticos. Un ambiente muy despojado que genera una sensación de espaciosidad.

Aunque puedes realizar una interpretación libre del estilo Wabi-Sabi, debes tener en cuenta algunas premisas: simpleza, acabados rústicos, materiales naturales (piedra, madera), hincapié en objetos artesanales imperfectos. La simpleza de líneas se presta para pequeños rincones tanto como para la sala de estar.

Los objetos antiguos y multifuncionales tienen un valor añadido en este estilo que intenta recuperar la importancia del pasado, de la vida sencilla donde la decoración se daba sin intención estética priorizando la practicidad. Se trata de lograr espacios austeros, asimétricos e imperfectos donde lo funcional comanda la decoración que se limita a incluir los objetos estrictamente necesarios.